Trastornos de conducta y personalidad en asesinos seriales: Juana Barraza.

Por: Ruth Damaris.


La mente es un cosmos lleno de posibilidades, cambios y novedades, en el que nos enajenamos y aceptamos nuestra propia realidad. Cada individuo tiene la capacidad de interpretar el mundo que le rodea de una manera muy particular, de acuerdo a su raciocinio, así es también la forma en que uno se desenvuelve con el resto de personas dentro de su círculo, lo cual se ve afectado también por aspectos externos.


Socialmente se han impuesto normas que rigen la conducta de los miembros, y así mantener una armonía y un funcionamiento colectivo estable. Sin embargo, el cúmulo de factores que alteran ésta conducta tiende a anarquizar el mismo.





La Real Academia Española define la psicopatía como una anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece. Y de la mano con ésta definición, Herrero y Colom (2006) afirman que las personas que presentan una personalidad antisocial son las que comenten un alto porcentaje de actos de violencia. En los casos más extremos se convertirán en psicópatas, aunque también se pueden identificar delincuentes con una personalidad normal, pero que han sido expuestos a deficientes procesos de socialización (sociópatas). Psicopatía y sociopatía son dos términos que llevan en común un asesino serial.  Aunque México es un país con estadísticas elevadas respecto a los niveles de violencia en las calles, los asesinos seriales son muy pocos.


Éste escrito se enfoca en una mujer: Juana Dayanara Barraza Samperio, mujer de nacionalidad mexicana (27 de diciembre de 1957 en Epazoyucan, Hidalgo). Que actualmente, a la edad de 58 años cumple su condena de setecientos cincuenta y nueve años y diecisiete días de prisión, en el penal de Santa Martha Acatitla. Acusada de 17 homicidios y 12 robos registrados. Conocida popularmente con el seudónimo;  “La Mataviejitas”.


Barraza, aquella mujer vestida de rojo que asesinaba a mujeres solitarias de la tercera edad, la cual causó terror durante décadas y que hasta la fecha sigue siendo concernient, fue la autora de varios homicidios en el área metropolitana de la Ciudad de México, desde los años 90, hasta principios del año 2006.


En el caso de las personas que presentan algún tipo de trastorno de personalidad, éstas han sufrido experiencias traumáticas de abandono o abuso en la niñez. En el caso de Barraza, investigaciones realizadas por la Dra. Feggy Ostrosky-Solís, directora del laboratorio de Neuropsicología de la Facultad de Psicología de la UNAM, la Mataviejitas vivió junto a sus padres durante cuatro o cinco años durante su infancia, quienes nunca se casaron y vivieron en unión libre. La mujer adquirió conocimientos en enfermería y se le relaciona con la adoración de la Santa Muerte, además, Barraza participaba en eventos de lucha libre o venta de alimentos dentro de la arena.


La manera en que trabaja cada asesino serial es distinto y a esto se denomina “modus operandi”, la RAE lo define como la manera especial de actuar o trabajar para alcanzar el fin propuesto.


Las víctimas de la mujer presentan similitud en la edad, ya que todas eran mujeres de la tercera edad, y la mayoría vivía sin compañía. Las muertes eran causadas por golpes, heridas de armas punzo cortantes o estrangulación, y se le atribuye el robo de pertenencias materiales a las víctimas después de ser asesinadas, y aunque son casos aislados, también fueron encontradas evidencias de abusos sexuales en las víctimas, todo esto conforma su modus operandi.


Las autoridades se encargaron de estudiar su modus operandi, y reestructuraban el mismo y al principio lo catalogaban como hombre, y afirmaban que éste que se presentaba como trabajador social del gobierno, quien ofrecía programas para personas de la tercera edad. La búsqueda fue complicada, debido a las evidencias contradictorias. La maquinación de su mente, ocurrida al asesinar a una mujer tras otra es una cuestión digna de investigación profunda.


Estudios realizados por la Dra. Feggy Ostrosky Solis, pudieron conocer parte de la conducta criminal de “la Mataviejitas”, los cuales apuntaban que parte de su conducta criminal era mero reflejo de una violación que sufrió durante la infancia, ya que la madre de la asesina era alcohólica y en una de sus reuniones aceptó que tres hombres abusaran sexualmente de su hija a cambio de unas cervezas, así como el asesinato de su hijo mayor en plena calle, a manos de una pandilla. Así es como llegamos a los acontecimientos base o antecedentes que orillaron el cambio en la conducta de Barraza.


Éstas situaciones traumáticas fueron un piezas clave para su conducta criminal, que fue en incremento con el paso del tiempo. Las condiciones que alteran la conducta psicológica de una persona, principalmente en la infancia como es en el caso, contraen posiciones negativas que generan sentimientos de rencor y necesidad de depuración.  Llevando al individuo a un fantaseo en el cual, el homicidio es la base para saciar dicha necesidad, si bien es dicho que un sociópata pierde la capacidad de mantener una conducta “normal”, es decir, que acate los estatutos socialmente aceptados, así mismo el psicópata carece de la noción sensorial, esto quiere decir que no siente remordimiento o no se ve afectada en lo más mínimo respecto a sus actitudes y actividades.  


El caso de esta asesina en serie, ha sido uno de los casos más interesantes dentro de México, principalmente en el ámbito criminal, debido a que se mantuvo cometiendo crímenes continuamente sin ser capturada y por la semejanza que presentaba su modus operandi con el de otros famosos asesinos en serie. Se calcula que el número total de sus víctimas oscilan entre 42 y 48.


El análisis a detalle de su modus operandi constituye una revelación aún mayor, ya que ahonda en su manera de pensar, la inteligencia criminal de la Mataviejitas y la manera en que se desenvolvía como consecuencia de sus trastornos, el cual le dio el título de asesina serial.  Siendo su caso uno de los más estridentes en área psicológica y criminal dentro de nuestro país.


Referencias bibliográficas:

  • Gestalt Brenda Cruz Pérez, David Montiel Rodríguez y Gabriela Aldana González, (Enero, 2015), “Análisis de las conductas consideradas como parte del trastorno de personalidad antisocial: una mirada desde la teoría Gestalt”, Revista UNAM, consultado el 12 de septiembre de 2016, recuperado de: http://www.revista.unam.mx/vol.15/num1/art03/
  • Ostrosky-Solís, F. (2008). Mentes asesinas: la violencia en tu cerebro. México: Quo Libros.

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